El niño se sentó en medio de la pista, mirando las hojas caídas volar con el viento de la noche. Las luces bajas de la ciudad llenaban sus ojos inocentes de historias futuras sobre viajes, trabajos, aventuras lejanas de héroes misteriosos y algún lugar en donde él podría pedir todos los helados de chocolate que le diera la gana.
El niño se balanceó un momento cogiendo sus rodillas y, amarrándose las zapatillas, corrió a su casa. Mamá lo espera con una sopa caliente y una cama mullida en un rincón de su habitación, seguramente. Todavía.
21.02.2010
Etiquetas: historias, juegos, minitale, noche, sueños
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